cuarentena

Estos días de aislamiento atentan contra el natural movimiento o mejor se podría decir, el movimiento habitual. El natural se ha hecho estrecho por necesidad de mantener rutinas.

Cambió la rutina, se abren oportunidades, la libertad reaparece… y ahí está el problema. Se confunde lo natural con lo habitual. Usted puede ser distinto a quien ha estado siendo en sus rutinas. En esta cuarentena puede comprobarlo.

El aislamiento desafía nuestra rutina y hábitos, pero no nuestro movimiento natural: nuestros gustos y habilidades que han quedado olvidados. Ellos nos pertenecen y podemos aprovechar este tiempo para recuperarlos y volver a insertarlos en nuestra vida post cuarentena.

1. Cambiar hábitos por otras tendencias que tenemos, pero no ejercemos, es una alternativa que puede ayudarle.

Tenemos tiempo de sobra, eso puede ser una bendición o una maldición. Veamos cómo intentar ayudarle a que sea más la primera que la segunda

Cosas que puede intentar…

Nada raro: Hobbies y tareas postergadas, tutoriales para aprender algo más, libros esperando, películas que no se pudieron ver. Son oportunidades para un mejor pasar e incluso descubrir una alegría que estaba escondida en nuestro interior, reprimida, olvidada. No hará una especialidad de nada, pero se divertirá y tal vez se esté reiniciando algo adentro suyo.

2. Reactivar vínculos limitados por las rutinas.

El tiempo que nos agobia en su estrechez no permite que podamos conectarnos más con nuestros seres queridos. Familia de manera directa y amigos a distancia, pueden volver a ser vividos con una cercanía que hace tiempo no nos podemos dar con continuidad.

Cansancio, siempre el cansancio nos aleja de esta posibilidad. La oportunidad está abierta ahora. Dedicarse a compartir en familia puede ser una grata sorpresa. Mirar más de cerca a todos y participar de actividades conjuntas en su medida, puede traer un placer que la cotidianeidad no nos permite. Nos perdemos de muchas cosas cotidianas, hoy las podemos recuperar.


Hay juegos, deportes si tiene más lugar, destrezas, juegos de grupo o de a dos. Mírelos más, haga videos, lean juntos, en fin, hay mucho para hacer. Hablamos mucho de los tiempos que no podemos darles. Hoy es una oportunidad, aprovéchela.

3. Sepa que la impaciencia es normal, no se sienta mal por ello.

No se complique, pero tampoco deje que le domine. Respire, apártese un momento y luego vuelva a conectar.

4. Comparta si se siente mal.

Angustiado, algo obsesionado con la enfermedad. Deprimido, un tanto, preocupado a futuro por la economía. Conecte con los suyos para que entienda. Háblelo con tranquilidad si puede y hágalo con otros a los que les pase lo mismo para buscar empatía y herramientas para sentirse mejor.

5. No abunde en informaciones y menos en información que no sea de asociaciones médicas acreditadas o del Gobierno.

La incertidumbre genera ansiedad. Por eso buscar información nos reduce la incertidumbre y disminuye nuestra ansiedad. Pero si tomamos cualquier información o nos llenamos de “información chatarra”, nos produce lo contrario: nos abruma, nos confunde, nos angustia y aumenta nuestra ansiedad.

6. Cuando lea estas recomendaciones u otras, no las tome al pie de la letra.

Haga lo que pueda, lo mejor que le salga y si puede algo más, un poco mas, dése por contento. Vaya yendo de a poco, que cambiar rutinas no es nada fácil. No se sienta culpable si no puede o no le sale. Busque lo que más se acerque a lo que le sea fácil y hágalo.

También te puede interesar: Cuarentena: el desafío a la interioridad