Autora invitada: Lic. Elisa Gilabert.
Del AMOR hablan las manos”
Aunque no es tarea fácil, podemos convertir estos tiempos complejos, extraños, angustiantes e inciertos, en una oportunidad para potenciar en cada uno el “Saber Ser” y el Saber Hacer”

Es posible pensemos que nuestros hijos están perdiendo un año de educación. Sin embargo, ¿no podríamos pensar cuántos nuevos aprendizajes tendrán?

Dar lugar al Saber Hacer Solidario en la Familia en tiempos de encierro compartido es sustantivo. Lo es debido a que con escenarios tan complejos donde la ansiedad, irritación y el miedo son parte cotidiana, es un desafío descubrir capacidades que no conocíamos en nosotros mismos. A esto le llamo sembrar Semillas de Solidaridad”.

 La niñez, y especialmente la etapa escolar, es el momento donde la energía vital está puesta en el aprendizaje y la socialización, y si esto no se logra sobrevendrá, se perderá una etapa estratégica que Erick Erikson llamo “laboriosidad vs. Sentimiento de Inferioridad”.

La curiosidad, así como el juego, hacen a la esencia de la niñez.  La curiosidad se despliega tanto en las formas de las numerosas preguntas al adulto (no siempre escuchadas), como en los distintos juegos simbólicos y de reglas. También en los innumerables intentos de investigar, hacer e inventar con objetos, y con el cuerpo propio.                                                               

La socialización propia de esta etapa, implica el aprender a vincularse con afecto, empatía y   autocontrol, disfrutando de ello.  Este   aprendizaje comienza en el hogar. Somos nosotros, padres y educadores quienes debemos enseñar y estimular estas habilidades. Debería resultarnos preocupante un niño sin curiosidad, sin deseo de aprender y superarse, sin disfrutar de nuevos logros, demasiado quieto, abúlico, inseguro con su cuerpo, que se vincula muy poco, o lo hace en forma inadecuada

Si le ofrecemos la oportunidad, él será un “habilidoso creativo” diestro con sus manos y con su cuerpo. Disfrutará explorando y creando con variado tipo de herramientas y objetos (lápices, pinceles, sogas, pelotas, paletas, patines, bicicletas, telas, etc., sin quitar de la lista el mundo de los aparatos tecnológicos que también pueden estar al servicio de la creatividad y la socialización.   Allí estará el niño ejercitando su futura actividad o simplemente desarrollando su independencia y autoestima.

 En cuarentena tenemos que tratar de generar “acuerdos de colaboración para que todos nos sintamos mejor y que los niños comprendan el valor de “cuidarnos entre todos “y tengan la convicción de que todos necesitamos ayuda de otros”.  Sabemos que muchos niños por fin están realizando muchos aprendizajes que son Habilidades para la Vida y llevan implícita  una matriz solidaria   : colaborar  en la limpieza de la casa o en la cocina, cocinar algo rico para otros, haciéndose cargo de su aseo y arreglo personal, cumpliendo con la tarea escolar lo mejor que  pueda, ayudando a un padre o hermano, compartiendo juegos, postergando deseos para poder compartir una mesa, poniendo cuotas de humor, realizando mensajes o videos para alegrar a otros, Estaremos potenciando el desarrollo de la afectividad y valores  si ponemos el acento en estos hábitos.

Apelemos a nuestra creatividad y “pases de magia” para que este “saber hacer” se ejercite y afiance.  Los niños tendrán así la satisfacción de que sus logros sean valorados y que tienen un fin, un sentido de utilidad y cooperación.

Para ello, los adultos debemos actuar con coherencia, inteligencia emocional y una amorosa firmeza.  Será entonces allí, en el seno de nuestro propio hogar, donde se comenzará a aprender aquello tan reiterado en la Sabiduría de nuestros místicos: “DEL AMOR SE HABLA CON LAS MANOS”.

Autora invitada: Lic. Elisa Gilabert.
Psicóloga-Psicopedagoga
Miembro de la Sociedad Argentina de Terapia Familiar