libertad-seguridad

Estos tiempos nos van generando un nuevo dilema del viejo dilema. ¿Libertad o seguridad?: un subtema del clásico ¿individuo o sociedad? ¿A qué le debemos dar preeminencia?

Darles preeminencia por momentos críticos puede parecer una opción conveniente que deje contentos a la mayoría. Sin embargo, es engañoso ya que las sociedades acostumbradas a la libertad individual, como bien supremo, no podrán reaccionar adecuadamente cuando estas condiciones cambien drásticamente y deban incluirse en una conducta social masiva y total. ¿Le suena? 

Parece que la sociedad que mejor maneja seguridad por sobre libertad tuvo enorme éxito en detener la epidemia cuando se desbordó en sus tierras. Las otras europeas o de los EEUU. no han tenido el mismo éxito. Ni cerca.

Si las pandemias son un fenómeno de potencial repitencia, esta capacidad de reacción inmediata debe ser algo que modifique la relación entre el individuo y la sociedad. Esto incluye la toma de decisión y el poder para hacerlas cumplir de los gobiernos y/o la interiorización de las mismas por parte de la ciudadanía.   

¿Declinaremos derechos para cumplir con el cuidado de otros? Esta vez la cuarentena ante el COVID va mostrando que es un esfuerzo para cuidar a nuestros mayores. ¿De haberse sabido de inicio que este sería en definitiva la razón de tan amplia y costosa acción social, se habría hecho? ¿Habríamos parado la economía y encerrarnos en nuestras casas por tanto tiempo con su coste psicológico, social y económico?. Repito: de haber sabido que finalmente la razón era cuidar gente mayor aislable. Lo dudo.

Si miramos cómo hemos tratado a nuestros mayores en general, con sus magras jubilaciones, abandonos familiares en muchos casos, aislamiento social, etc., dudo que este sea un STOP para cuidarlos. Eso es sólo una figura para la foto oportuna, ahora que se evidencia que esta terminó siendo la razón de las cuarentenas. Nadie lo sabía.  Las imágenes de Europa asustaron a todo el mundo. Sin embargo, ¿se hizo por nuestros mayores? Lamentablemente no lo creo. Parezco muy pesimista, pero pensar de otra manera sería ingenuo cuando nos paramos ante lo que sabemos del trato social al adulto mayor en general.  

Paramos porque: pensamos que esto pasaría a ser un desastre que no reconocería franja de edades ni sociales y la clase dirigente no quiso pagar el costo político de dejar en claro que no previno nada de algo así y que sus sistemas colapsarían.

Sin embargo, la próxima puede ser de esas que impactan en todos, niños, adultos y mayores. Todos. ¿Estaremos preparados a responder de manera masiva a tiempo? Si optamos por hacerlo deberemos perder aún más libertad de la que ya pedimos luego de las Torres Gemelas. Mucho más. ¿Estamos preparados para ello?  

La idea de Byung-Chul Han respecto a que saldremos con gobiernos más autoritarios y empoderados debido a esta pandemia apunta exactamente en esta afirmación. Tendrán más oportunidad de controlar, vigilar y reprimir. Van por los derechos individuales para proteger los colectivos, con su daño colateral de darle poder a canallas como Viktor Orban en Hungría. ¿Sin embargo habrá otra forma?

¿Elegiremos perder individualidad, intimidad y derechos para el bien de todos? ¿Individuo o sociedad? Cada apuesta implica grandes pérdidas. ¿Cuál tomaremos? Las sociedades libres como se definen han tenido un resonante primer fracaso en este caso contra la que controla todo. Efectivamente China ganó de lejos la apuesta. Ganó el país de la sociedad por sobre el individuo. ¿Se permitirán las sociedades libres estar dispuestas a perder enormes cantidades de vidas para sostener dicha libertad?

Los mercados empezarán a evaluar sus cuantiosas pérdidas y no querrán que algo así vuelva a suceder. Los gobiernos tampoco. Es mucho poder coincidente. Dicho poder no tardará en hacer una alianza para generar sistemas de control de sanidad que permitan prevenir o lograr contener de manera rápida (o al menos intentarlo) cualquier epidemia.

No es posible imaginarla, pues lo harán y para ello deberán sin dudas lograr identificar situaciones personales, regionales, nacionales, etc. Entre ellas, las personales serán las que sentiremos como pérdida de intimidad. Historias clínicas de pacientes de riesgo, movimientos de dichos pacientes, protocolos de salud que se convertirán en formas de investigar personas, hábitos y redes sociales. ¿Muy paranoico? Piense un minuto, ¿de qué otra forma podría Ud. o alguien detener un contagio masivo? Y solo estoy pensando una sola dimensión o dos, imagine el cruce que se puede establecer de datos cuando estos procesos se desplieguen. China ya avanza fuerte en eso. Puede porque en China nadie con gran poder pide permiso…   

La psicología sabe muy bien cómo generar planes para estos cambios. Es una herramienta usada una y otra vez. De hecho, es la psicología con los mayores presupuestos a nivel internacional. Como si fuera la rama de la psicología que más interesa a los gobiernos. ¿Ud. aprenderá a ir perdiendo derechos? Lo que muestra en el mundo post 2001 es que indudablemente sí. Y tal vez no sea tan malo, sea pensar en el todos por sobre el yo.

Que lo puedan usar los malditos de turno es otra historia y en ese sentido se deberían tomar cautelas extremas. Sin embargo, con ello una subjetividad social desaparecerá progresivamente. ¿Qué nos depara ese sujeto sometido a ese sistemático devenir de recortes a su libertad, intimidad e individualidad?

También te puede interesar: Cuarentena: el desafío a la interioridad